La fiebre mundialista ya se siente en cada rincón del planeta. Con la cita máxima de 2026 a la vuelta de la esquina, las selecciones clasificadas ultiman detalles. Sin embargo, para la Selección Colombia, la última fecha FIFA de amistosos no trajo la calma esperada, sino un mar de dudas. Las dos derrotas consecutivas han encendido las alarmas entre la hinchada y la prensa especializada.
En Fandeportes analizamos el panorama actual: ¿Qué significa este bache en el rendimiento y cómo se perfila el equipo dirigido por Néstor Lorenzo para el gran reto?
El fin del invicto y el golpe de realidad
El proceso de Néstor Lorenzo había sido, hasta hace poco, un idilio. Un largo invicto y victorias de prestigio (como ante Alemania, España y Brasil) habían consolidado una idea de juego y un grupo compacto. Se respiraba optimismo. Se hablaba de Colombia no solo como participante, sino como protagonista del Mundial.
Pero los amistosos sirven para eso: para desnudar falencias. Estas dos caídas consecutivas, más allá del resultado (que siempre es secundario en estos fogueos), dejaron preocupaciones en el funcionamiento. Se vio un equipo, por momentos, previsible en ataque y vulnerable en transiciones defensivas, algo que los rivales de élite no perdonan.
Las dudas que Néstor Lorenzo debe resolver
El cuerpo técnico tiene trabajo acumulado para los próximos meses. Las principales interrogantes que dejó esta gira giran en torno a:
- La dependencia de las individualidades: Cuando figuras clave como James Rodríguez, Luis Díaz o Richard Ríos no están en su día iluminado, el circuito de juego colectivo sufre demasiado. Falta un ‘Plan B’ consolidado cuando la magia individual no aparece.
- El recambio y la profundidad de la banca: Si bien hay un once titular muy fuerte, los cambios no siempre han mantenido el nivel. Lorenzo necesita encontrar soluciones confiables en la suplencia que puedan cambiar el rumbo de un partido complicado.
- La solidez defensiva bajo presión: Ante equipos que presionan alto y juegan a un ritmo vertiginoso, la defensa ha mostrado grietas. La coordinación entre los centrales y los laterales sigue siendo un punto a mejorar.
¿Alarma roja o aprendizaje necesario?
Es crucial no caer en el catastrofismo. Las derrotas en amistosos son golpes, pero no son definitivas. De hecho, muchos entrenadores prefieren que estas fallas aparezcan ahora y no en el primer partido de la fase de grupos del Mundial.
El panorama no es oscuro: Colombia tiene una base sólida, un técnico que conoce el grupo y jugadores con experiencia internacional y hambre de gloria. La estructura está armada. El reto es el ajuste fino.
El perfil de Colombia hacia el Mundial 2026
A pesar del bache, Colombia sigue perfilándose como una selección competitiva y peligrosa. No es la gran favorita, un escalón por debajo de Francia, Argentina, Brasil o Portugal, pero está sólidamente instalada en el grupo de equipos capaces de dar la sorpresa y llegar lejos si logran su mejor versión.
El objetivo inmediato debe ser utilizar estas lecciones para potenciar el colectivo sobre lo individual. Si Lorenzo logra ajustar los mecanismos defensivos y diversificar las opciones de ataque, la Selección Colombia tiene el talento necesario para hacer vibrar al país en 2026. La fe sigue intacta, pero la autocrítica es obligatoria.



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